
quiero escribir mil veces una sonata
vuelvo mil veces a un nombre amado buscando cobijo
mil veces conjuro la risa de mi infancia buscando atenuar el espanto del tiempo
quiero la involución a la semilla
que fue mil veces promesa
que fue mil veces
que fue
no quiero volver a la tierra que fue mía
¡quiero la tierra que vuelva a mí!
que se acuerde de mi nombre
que me murmure una palabra amable mientras me cubre
no quiero desvanecer en la vanidad
quiero una estrella gorda de andar lento
una que sea un gozo seguir
como un presentimiento
como la voz de mi madre
como el silbido de mi padre
quiero recuperar los alientos extraviados
bajas de mi descuido
desandar un trecho y recolectarlos
no quiero esta hojarasca tenue plena de desvanecimientos
fantasmas de sueños muertos de frío
viejas mujeres adormecidas de esperar en la estación
cegados los ojos lagañosos
y el llanto seco
quiero un viento nuevo
el aliento de un niño apagando una vela
esta maldita nostalgia
que clama justicia
culpable
al pie del patíbulo
no quiero que se me restituya el pasado
no señor
¡quiero mis futuros!
mis brillantes futuros ahora perdidos
quiero una tregua al menos
un episodio de predictibilidad
mundano y soleado para andarlo descalzo
abrevadero de los pasos
tal vez esa paz quisiera
pero lo que es ahora quiero mis dones vivos
quiero el título de gran mariscal de campo de mis adentros
capitanear sonoras palabras
como un batallón de parturientas gimientes
quiero cabalgar mi voz a galope
al frente de una carga batiente y desesperada
como una inundación violenta
estrellarme contra esa infantería de indolencia
y quiero perder
quiero acabar otra vez tendido en el campo de mi alma
desangrándome muerto de miedo
gritando infamias y gimiendo súplicas
resultando vulgar entre los cuerpos de mis hombres
mortalmente herido de tiempo y de vida
con todos mis dolores agolpándose en mis ojos llenos de arena
quiero morir otra vez de rodillas
atravesado en el pecho como un cualquiera
blandiendo por última vez mi arte
mi pequeña burguesía
patético sable roto y escudo de madera
quiero exhalar un nombre amado
mi única compañía
y tenderme al fin
pudrirme a la intemperie un rato
agusanado de ira y desconfianza
despidiendo corruptas erupciones
nauseabundas frustraciones amargas que el viento propaga
rendirme a Cronos
dejar de alimentarle dioses que me crecen en los muslos
permitir que me devore al fin
y el silencio
y de a poco
un tallo
un un delicado vello de vida
brotará de mi túmulo
eso quiero

