martes, 20 de octubre de 2009

eso quiero


quiero escribir mil veces una sonata

vuelvo mil veces a un nombre amado buscando cobijo

mil veces conjuro la risa de mi infancia buscando atenuar el espanto del tiempo

quiero la involución a la semilla

que fue mil veces promesa

que fue mil veces

que fue


no quiero volver a la tierra que fue mía

¡quiero la tierra que vuelva a mí!

que se acuerde de mi nombre

que me murmure una palabra amable mientras me cubre


no quiero desvanecer en la vanidad

quiero una estrella gorda de andar lento

una que sea un gozo seguir

como un presentimiento

como la voz de mi madre

como el silbido de mi padre


quiero recuperar los alientos extraviados

bajas de mi descuido

desandar un trecho y recolectarlos

no quiero esta hojarasca tenue plena de desvanecimientos

fantasmas de sueños muertos de frío

viejas mujeres adormecidas de esperar en la estación

cegados los ojos lagañosos

y el llanto seco


quiero un viento nuevo

el aliento de un niño apagando una vela

esta maldita nostalgia

que clama justicia

culpable

al pie del patíbulo


no quiero que se me restituya el pasado

no señor

¡quiero mis futuros!

mis brillantes futuros ahora perdidos


quiero una tregua al menos

un episodio de predictibilidad

mundano y soleado para andarlo descalzo

abrevadero de los pasos


tal vez esa paz quisiera

pero lo que es ahora quiero mis dones vivos

quiero el título de gran mariscal de campo de mis adentros

capitanear sonoras palabras

como un batallón de parturientas gimientes

quiero cabalgar mi voz a galope

al frente de una carga batiente y desesperada

como una inundación violenta

estrellarme contra esa infantería de indolencia


y quiero perder


quiero acabar otra vez tendido en el campo de mi alma

desangrándome muerto de miedo

gritando infamias y gimiendo súplicas

resultando vulgar entre los cuerpos de mis hombres

mortalmente herido de tiempo y de vida

con todos mis dolores agolpándose en mis ojos llenos de arena


quiero morir otra vez de rodillas

atravesado en el pecho como un cualquiera

blandiendo por última vez mi arte

mi pequeña burguesía

patético sable roto y escudo de madera

quiero exhalar un nombre amado

mi única compañía


y tenderme al fin

pudrirme a la intemperie un rato

agusanado de ira y desconfianza

despidiendo corruptas erupciones

nauseabundas frustraciones amargas que el viento propaga


rendirme a Cronos

dejar de alimentarle dioses que me crecen en los muslos

permitir que me devore al fin


y el silencio


y de a poco

un tallo

un un delicado vello de vida

brotará de mi túmulo


eso quiero

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